¿Cómo enfrentas los “CAMBIOS”?

Publicado: marzo 26, 2014 en GESTION DE CAMBIOS
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Laura Choriego

El Reto de Hoy

Toda persona que desee mejorar su desempeño transitará por tres fases: tomar conciencia, asumir la responsabilidad y entrar en acción. Sin embargo, su proceso podría quedarse a medio camino debido a la aparición de tres peligrosos impedimentos que comparten la misma letra inicial: (a) Indisciplina, (b) Inconstancia, e (c) Incongruencia.

 

Mientras no se acepte que es preciso transformar algo y que ha llegado el momento de actuar de otra forma, no habrá manera de obtener resultados diferentes.  Tener profunda conciencia de la capacidad para aprovechar oportunidades, de la urgencia de cambiar y de las consecuencias de seguir igual, es el detonante para madurar y crecer. Lástima que haya empresas que se empecinan en cerrar los ojos ante una nueva realidad circundante.  Incluso, hay gobernantes que prefieren evadirla antes de aceptar sus sendas equivocaciones.

 

Si se logra dar el paso de la toma de conciencia, se llega a una encrucijada: Aceptar  o soslayar la responsabilidad de reaccionar. No faltarán quienes prefieran esperar que otros se hagan cargo de la situación. Se puede tener conciencia pero negar la responsabilidad; o bien creer que la suerte y el destino actuarán por su cuenta. En cambio, los que sí la asumen, toman control y son timoneros del rumbo propio, descartando regalar éste a terceros.

 

En la tercera fase se llega al momento crucial: Entrar en acción. Pasar de la aceptación de la responsabilidad a la proactividad es primordial para consolidar un cambio. De su contundencia dependen los logros, el éxito y la cosecha de los frutos deseados.  Aunque sobre la marcha se modifique lo planeado, lo relevante es que las soluciones o nuevos proyectos ya están en marcha. 

Ahora, la Indisciplina hace fiesta con quienes no cumplen lo prometido e irrespetan lo acordado.  Su influencia provoca un divorcio frecuente entre lo que deben hacer y lo que hacen, entre lo formulado y lo ejecutado. La deslealtad a sus propias palabras crea un ambiente de improvisación, desorden e inseguridad sobre la dirección a seguir.

 

La Inconstancia hace impredecible el mañana. Un día sí, otro no, y el que sigue tal vez.  A su alrededor reina la incertidumbre porque no se sabe qué esperar de los afectados por este mal hábito. Empiezan proyectos pero no los llevan a su término; quizás nunca creyeron que podían alcanzar algo y prefieren achacar a otros las razones para no perseverar en el ritmo y el rumbo.

 

La Incongruencia es decepcionante porque se actúa plagado de paradojas, de conductas contradictorias y de inconsistencia en criterios para juzgar situaciones y personas. Si las acciones visibles se contraponen entre ellas, el discurso lanza por el piso la credibilidad. Si se detenta una posición de liderazgo, este es un camino eficaz para perderlo. 

 

¿Verdad que durante la lectura usted se evaluó frente a las tres fases y los tres impedimentos? ¿Cómo le fue?

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Un agradecimiento especial a German Retana por esta valiosa reflexión y a Herbet Ellerbrock por haberle compartido.

Laura Choriego |Marzo 25, 2014

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