Escucha el audio aquí:

No había nada que Sara deseara con más intensidad y deseo que ese cautivante muñeco de madera en cuyo brazo sostenía una resplandeciente trompeta de oro. Parecía tener la habilidad de tocar las más hermosas melodías, porque al mirarle escuchaba esos majestuosos acordes musicales que venían de adentro de aquel escaparate y que parecían salir de ese brillante instrumento de viento.

Cada tarde Sara pasaba por aquella juguetería y le era imposible no detenerse. Era como si un imán la llevase directo frente a su escaparate, justo allí estaba él, lo miraba desde la vidriera con inspiración total.

Una tarde Sara, en ese sueño hipnótico y de observación total se encontraba, cuando de pronto… se cruzó ante sus ojos aquella horrorosa viñeta que le mostraba un “precio”.

  • Nunca había visto tanto dinero escrito junto. – Pensó Sara.

En lo más profundo de su corazón, sabía que jamás podría tenerle. Sin embargo, apoyaba su oreja contra el vidrio, miraba sus ojos y soñaba con los sonidos que aquella reluciente trompeta producía y la hacían volar.

Una tarde, la dueña de aquella mágica juguetería que había estado observando a Sara como día a día llegaba, se le acercó y le preguntó: ¿Por qué siempre te quedas allí, inmóvil? Sara sintió un escalofrío profundo y mucho miedo y éste le hizo quedarse sin palabras. No supo que responder. La mujer seguía preguntándole: ¿Qué haces allí de pie? y luego de unos instantes, Sara salió corriendo sin pronunciar palabra alguna.

Pasaron 7 días desde aquel incidente. Sara, aunque sentía profundos deseos de hacerlo, no apareció por esa calle ni por aquella juguetería, más cada noche, pensaba en el muñeco de madera con la trompeta de oro.

  • ¿Qué melodías habrá tocado hoy? ¿A qué nuevas personas habrá conocido a través del escaparate? ¿Existirá esa persona que pueda pagar el precio por él y llevárselo? – Sara se hacía tantas preguntas, más no tenía las respuestas a sus inquietudes.

Cuando finalmente ya no pudo más con sus deseos de saber sobre el muñeco, se armó de valor, y se dirigió a la calle de la juguetería mágica, se acercó cautelosamente, intentando que nadie le escuchase, mucho menos le viesen. Toda su alegría se desvaneció al darse cuenta que el muñeco de madera con la trompeta de Oro ya no estaban en el escaparate. Es más… la juguetería completa no estaba. Su corazón quedó paralizado, observaba cada esquina de la vidriera, le buscó de arriba hacia abajo y todo fue en vano.  Todo había desaparecido.

  • ¡Tardé, demasiado tarde… regresé! ¡Debí venir antes!  Susurraba entre sollozos Sara. Su anhelo de encontrárselo y escucharle una vez más, se desvaneció.

Durante toda la semana Sara hizo el mismo viaje hasta aquella calle. Salía de su casa iluminada por la esperanza de encontrarse nuevamente la juguetería; pero día a día regresaba triste al darse cuenta que ya no estaba, y al pararse frente al escaparate, ya no escuchaba las notas musicales de la trompeta de oro. El silencio era el sonido que en toda esa cuadra lograba escucharse.

Dicen que el tiempo es la medicina que por excelencia sirve para recuperar a quienes han perdido algo en su camino y sin darse cuenta, poco a poco Sara fue olvidándose de aquella extraña fascinación que sentía.

Muchos años más tarde, si la vida le hacía tener que pasar por aquella calle, sus ojos ya no se detenían en aquel escaparate.

Un día por aquella de las casualidades, al rodear la esquina de aquella calle, descubrió que apoyada en el vidrio de la juguetería que estaba en esa cuadra, había una pequeña niña que observaba intensamente a un muñeco de madera idéntico al que ella amo en su infancia.

Entró en esa juguetería, saludó al juguetero y sin pensarle dos veces, compró el juguete de madera que coincidentemente, también tenía una trompeta de oro. Salió más su desconcierto fue grande, la niña había desaparecido. La buscó por todas partes, deseando darle aquel juguete, más sus esfuerzos fueron inútiles.

De pronto, Sara se vio parada frente al escaparate de la juguetería nuevamente, sus ojos… se detuvieron frente a la vidriera y… con asombro, comenzó a escuchar la música, los acordes, las notas que tanto le cautivaban. Se quedó fijamente observando su reflejo sobre la vidriera y vio dibujada la silueta de aquella pequeña niña, que se paraba día tras día a observar a través de él. Más ahora, estaba sosteniendo entre sus manos al muñeco de madera con trompeta de oro.

La puerta de la juguetería se abrió y salió una mujer anciana, quien al observarle allí de pie le dijo: – Siempre pensé que la persona que lograse pagar el precio por este maravilloso juguete sería alguien especial.

Hace muchos años, vi a una pequeña niña observándole a través del escaparate. Salí para averiguar quién era. Mi esposo y yo habíamos decidido, unas semanas antes, que nos iríamos a hacer un largo viaje y no quería irme sin saber quién nos visitaba a diario y en silencio. Más cuando me le acerqué a la pequeñita para preguntarle que hacía allí, salió corriendo y desapareció. Aquella tarde decidí guardar al muñeco de madera y llevarle con nosotros. Justo, seis días después de aquel incidente, partimos de viaje.

A pesar de que han pasado tantos años, nunca perdí la esperanza de que si regresábamos y abríamos nuevamente la juguetería, un día aquella pequeña niñita regresaría por su amigo de infancia.

“Te agradezco que finalmente regresaras por él.”

Cuento escrito y adaptado por Laura Choriego

———————————————————————————————-

En muchas ocasiones en mi infancia, solíamos con mis hermanos pararnos frente a los escaparates llenos de juguetes deseando con todo nuestro corazón tener al menos uno. Y al ver esas “viñetas de precios”  en algunos ocasiones se nos venía la desilusión por no tener el dinero para comprarles.

Esa misma escasez fue una de mis mayores fuentes de inspiración. Me motivaba pensar lo siguiente: “Cuando sea grande, voy a trabajar mucho, a ganar dinero para poder comprar todos los juguetes que quiera.”

Con el pasar de los años, efectivamente logré alcanzar esa meta, sin embargo… hoy de adulta han cambiado mis prioridades. Y de allí que HOY me han surgido las siguientes reflexiones:

¿Sigue estando la magia del soñar en ti?

¿Conservas en tu corazón ilusiones que si pueden hacerse realidad en tu HOY?

¿Te has dado cuenta de lo que HOY puedes hacer que años atrás hubiese sido imposible que hicieras?

¿Qué te diría tu niño (o niña) interior si lo tuvieses frente a frente?

¿Qué decisiones necesitas tomar para diseñar un futuro diferente?

Escribí este cuento inspirada en el poder que tenemos todos de soñar, de desear, de transformarnos con el pasar del tiempo y por supuesto, motivada por el encanto que siempre han tenido para mi los muñecos de madera y los títeres.

Si has llegado hasta aquí en la lectura de estas líneas o has escuchado el audio de este cuento corto, quiero decirte: GRACIAS.

Créditos a Otras fuentes de inspiración han sido la canción “El escaparate” del cantante español Alejandro Sanz, así como el cortometraje “ALMA” de Rodrigo Blass. Ambos han sido fusionados en este video que les comparto, así como también por el cuento escrito por Tess Nehuen del cual he adaptado algunos fragmentos.

comentarios
  1. SALVADOR URSULINO DIAZ VASQUEZ dice:

    MUCHAS FELICIDADES LAURA, ERES TODA UNA POETA, QUE LINDO CUENTO CON OLOR A POESÍA Y CON UNA GRAN ENSEÑANZA, ” TODO SER HUMANO NO DEBE NUNCA DEJAR DE SOÑAR”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s