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Esta semana que finalizó, ha sido una semana para muchos normal, para mi… totalmente difícil. Me he sentido incompetente, tuve retos, ante los cuales quedé congelada, paralizada, sin habla y hasta sin respiración.  Lo que generalmente no digo, finalmente surgió: Dije en voz alta “No puedo hacerlo” y no yo podía creer lo que escuchaba de mi, más fue así.

En mi mundo, en el cual todas mis piezas generalmente están ordenadas y organizadas, de pronto y sin percatarme, pasé a habitar un rompecabezas sin forma, sin sentido, sin coherencia. Nada encajaba, y la sensación de vacío y de profunda tristeza, de frustración, de impotencia y soledad, fue siendo cada vez más insostenible.

Todo lo vivido estos días me hace reflexionar sobre lo que está ocurriendo en mi vida y sobre mis posibilidades ante lo que me pasa. Lo que escribo es para mi, más si te sirve de algo, usa esta reflexión para ti.

Algunas cosas las he llegado a ver como posibles,  otras las defino como imposibles.  Observo todo aquello que me atrevo a hacer, así como las oportunidades que dejo pasar, lo que soy capaz de lograr y las cosas que estoy atrayendo a mi vida. Y si bajo un poco más en profundidad, todo lo que me ocurre y más,  está siendo determinado por mis creencias, por todo ese cúmulo de ideas que mantengo ancladas en mi mente, que me generan una sensación de certeza de que “así son las cosas” “así es mi vida”.

Hacer cambios en la vida—de esos que pretenden mejorarle de alguna manera — no es sólo cuestión de ACCIÓN, sino más bien, cuestión de PENSAMIENTO.  En otras palabras, un asunto de creencias—esas convicciones que empleamos no sólo para traducir y procesar lo que nos pasa, sino también son las que conforman nuestro mundo y nos convierten en lo que somos.

Ha sido doloroso y duro enfrentar la realidad: enfrentarme a mi misma, a mi SER, a quien SOY, a todo aquello que me constituye y que algunas veces me limita. Soy mi propio límite. Erróneamente a veces he llegado a creer que estoy  al efecto de mis circunstancias, y quedo anclada en el mundo del silencio,  observadora de un mundo que escapa de mí.

El punto no es que me haya comprado esa historia, ese cuento, esa idea de mi realidad, sino más bien, que en el hoy, no me la cuestione.  Necesito cuestionar en el HOY mis paradigmas y en este día en el que me siento caida, reconocer que lo bueno de caer, es el proceso vivido durante la misma y asi como caí, de igual forma me es posible levantarme y resugir como el ave Fenix.

Que importante es aprender a poner mis dudas en duda, de forma que ese caos interno que se generó en mí, me permita observar nuevas ideas a las cuales ponerle energía para construir un nuevo mundo. Y en esta nueva vista de mi realidad, hay algunas cosas que deseo ocurran en mi mente: EL ESCENARIO DE: SI ES POSIBLE.

Debo confesar que el miedo es un sentimiento que surgió en mí  todos estos días, más a pesar del miedo en si, sigo siendo más grande que éste y HOY necesito decidirME a dar el próximo paso.

¿Acaso he llegado a sentir enfado y resentimiento ante mis vivencias? Soy más grande que ese sentir  y HOY puedo elegir perdonar y soltar.

¿Me he sentido frustrada? Definitivamente, soy más grande que cualquier decepción y está en mí aceptar lo que es, lo que no puedo cambiar, lo que no fui capaz de distinguir y observar, más en el HOY necesito conectarme con lo que sí puedo hacer en este momento.

¿Me he sentido confundida? Soy más grande que esa sensación y puedo ejercitar mi capacidad de centrarme y enfocarme en una cosa a la vez, canalizando de una mejor forma mi energía.

Abrir o cerrar la puerta de lo que se puede, está mí.  Quiero comenzar por contemplar, y darle fuerza, a la idea de que ES POSIBLE.  Sí es posible cambiar.  Sí es posible resurgir. Sí es posible volar y alcanzar. Sí es posible superarme a mi misma.  Sí es posible… mientras esté dispuesta a creer en esa posibilidad.

Sólo desde ahí, desde la apuesta por lo que puede llegar a ser, es que tiene sentido intentar algo nuevo. Yo soy más grande de lo que me pueda estar ocurriendo en este momento. Lo que ocurre no me define, lo que ocurre me TRANSFORMA.

Es a través de lo que elijo hacer, a cada instante, que le declaro  al mundo quién soy.  No importa qué esté ocurriendo, afuera o dentro de mí. Puedo elegir cómo relacionarme con esto que vivo, con esto que siento. Todo lo que pasa, esta sucediendo dentro de mi. Por tanto, soy yo quien contiene lo que ocurre y soy mucho más que eso y mis circunstancias.

Al reconocerme como un ser humano con defectos y virtudes, capaz de crear, capaz de pensar, que tengo la capacidad de hacer una nueva elección en el ahora sin importar lo que escogi antes,  eso me permite vivir un poder liberador de esta verdad: SOY MÁS GRANDE DE LO QUE ME OCURRE.

Toda circunstancia es una oportunidad para declarar y demostrar quién quiero ser ahora  Cada instante tenemos la opción de volver a escoger: qué actitud asumir, qué decisiones tomar, qué acciones ejecutar. El que algo se pueda o no se pueda, simplemente está en mi mente.  La posibilidad no existe “allá afuera”, sino en mi interior y necesito escoger creer en ello.

La pregunta es: ¿Creo que es posible?  Y si la respuesta es SI, ¿Qué está en mi hacer para que sea posible? Lo que ocurre, es lo que ocurre. Pero lo que nos ocurre (lo que pensamos, sentimos y hacemos ante lo que ocurre),  es otra cosa. Y es eso es lo que realmente importa.  Junto a la posibilidad que siempre está abierta para modificar cómo nos ocurre lo que ocurre, está nuestra principal oportunidad para liberarnos y transformarnos.

¿Quién elijo ser ante lo que me está ocurriendo? Es un pregunta totalmente retadora para mi, muchas emociones internas, muchos pensamientos cruzados, muchas decisiones que tomar, lo cual, hasta cierto punto, me habia paralizado.

¿Cómo es que decido quién ser ante lo que me ocurre? La respuesta a esta interrogante es terriblemente sencilla y retadora a la vez: ACTITUD y ACCIÓN.  Todo en la vida es una elección. Es la que cada quien escoge. Consciente o inconscientemente, somos nosotros quienes creamos nuestra propia realidad a través de las actitudes y acciones que asumimos ante cada situación.

Este día, quiero darme el permiso de escoger una vez más. De elegir de forma diferente si es necesario. De decidirme por aquello que mejor exprese mi grandeza y la posibilidad de realizarla.

Este día quiero volver a S O N R E I R, y a dar gracias por todo aquello que la vida me ha dado y también, agradecer por todo aquello que no poseo, por todas esas vivencias difíciles de comprender, por todos esos retos que no logré superar, por todo aquello deseado que no obtuve, porque gracias a todo ello, soy una mejor persona en el HOY.

Es mi elección TRANSFORMARME y  FLUIR, en este mundo que se limita a lo que SOY.

Hace poco tuve una experiencia sencilla para muchos, retadora para mí. Me dejó una serie de sentimientos, sensaciones, reflexiones, que sólo se llegan a sentir y a vivir cuando consideras que has fracasado en algo.

A medida que avanzamos en la vida, vivimos situaciones complicadas, relaciones que no funcionan, trabajos que no salen según lo esperado, exámenes que fallamos, iniciativas que no tienen éxito, personas que defraudan nuestra confianza, y otras miles que podemos vivir.  Entre más cosas nuevas probamos hacer,  es más probable que experimentemos errores y fracasos.  De hecho, la única manera de evitar el fracaso es no hacer nada nuevo nunca.

Lo importante de rescatar de todo esto, son las respuestas a la pregunta: ¿Cómo tratar esa vivencia que consideramos fracaso? y a la vez partir de la premisa que todo fracaso puede ser una experiencia de aprendizaje y una oportunidad para empezar de nuevo.

Una buena manera de comenzar este proceso es respondernos de forma personal  con total sinceridad algunas preguntas difíciles, pero necesarias:

1.            ¿Qué puedo aprender de esto que viví?
En pocas palabras, asumir en primer término la responsabilidad de lo que salió mal.  Puede ser que no sea mi responsabilidad del todo, más aún así, en una vivencia intervienen más de una persona incluidos nosotros mismos y debo analizar en qué soy responsable de los resultados obtenidos.

La gente exitosa no pone excusas o culpa a otros.  Se hacen cargo de los problemas para encontrarles solución.  Debemos ser críticos – constructivos.  Tratemos de buscar en esa experiencia la objetividad.  Para ello: a) Hagamos una lista de las principales cosas que sucedieron,  b) Analicemos la lista paso a paso y busquemos los puntos de aprendizaje.

2.            ¿Qué podría haber hecho diferente? ¿Qué otras opciones tenía?  ¿Qué puede haber hecho mejor?  ¿Cómo podría haberme comportado de forma distinta?  Con una mirada hacia atrás puedo responder: ¿Qué pasos diferentes pude haber dado?

3.            ¿Tengo que adquirir o mejorar algunas habilidades? ¿El problema vivido me ha revelado la falta de alguna habilidad de mi parte?  ¿Cómo podría yo aprender o perfeccionar esas habilidades?  Tal vez hay libros o cursos, o personas a las que podía recurrir.  Quizá sea el momento justo para hacer un plan de desarrollo personal que me permita adquirir los conocimientos,  habilidades y experiencias que necesito para mejorar.

4.            ¿De quién puedo aprender? ¿Hay alguien a quien yo puedo acudir en busca de consejo?  ¿Algún jefe, colega o un amigo  que observó, se percató de lo que pasó o está dispuesto a escucharme?  Estas personas pueden brindarnos un apoyo constructivo, objetivo,  así como darnos sus puntos de vista, información y orientación respecto de nuestra situación.  La mayoría de las personas no piden ayuda porque creen que es un signo de debilidad más que de fortaleza cuando en realidad no es así.  Esto demuestra que estamos listos para aprender y cambiar.  Cualquier buen amigo estará encantado de ayudarnos, más debo dar yo el primer paso en pedir esa ayuda.

5.            ¿Qué voy a hacer ahora? Es tiempo de elaborar un plan de acción.  ¿Vamos a intentar hacer algo similar o algo diferente?
Es fundamental el revisar nuestras metas y objetivos.  Este fracaso o error me ha hecho hacer un alto en mi  camino, más puedo elegir disfrutar de esta parada y sacar lo mejor de lo mejor de este momento.  Ahora es tiempo de reenfocar nuestra mirada y hacer un nuevo curso, una nueva trayectoria, una nueva forma de fluir y avanzar.

Cuando leo las historias de vida de personas de éxito – especialmente de los que son inventores, exploradores, científicos u hombres de estado –  he podido observar que los inicios de sus carreras y trayectorias de vida están llenos de fracasos.  Walt Disney, Thomas Edison y Henry Ford, son ejemplos típicos.

6.            ¿Qué debo aprender a soltar? En algunas ocasiones puede suceder que tú deseas resolver una situación, buscas nuevos canales de comunicación, cambias tu forma de expresarte, de decir, hacer, generar nuevos espacios de conversación,  más las respuestas que obtienes ante todos tus esfuerzos es nula. Hay cosas que están en ti cambiar y otras, que llegado el momento, debes simplemente soltar,  pasar la página y sacar las mejores lecciones de dicha vivencia. Puedes decidir por tu propio aprendizaje y debes soltar a los demás para que sean ellos los constructores de su propio destino. No es responsabilidad nuestra el que otros cambien, más si es mi responsabilidad gestionar mis propios cambios y moverme a la ACCIÓN.

El punto importante aqui es usar todos estos reveses como experiencias de aprendizaje y hacer de cada uno de ellos,  los peldaños que nos conducen hacia el éxito futuro.  Siempre hay aspectos positivos que podemos tomar de cada episodio en nuestras vidas, por muy dolorasa que haya sido la vivencia.

 Estoy haciendo mi propio alto para tomar impulso y seguir adelante!!! Hacerme estas seis preguntas me ha ayudado tremendamente a descubrir nuevos horizontes y agradecer a la vida por cada momento vivido. No estaría escribiendo estas líneas de no haber fracasado en algo en mi propia vida, más hay mucho por hacer aún gracias a todo ésto, hay muchisimo por delante y vale la pena respirar, seguir y V.O.L.A.R.!!!  😉