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Nuestro miedo más profundo

Publicado: noviembre 16, 2014 en POEMAS
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“Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

Más bien, la pregunta es: ¿Quién eres tú para no serlo? Eres hijo del universo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros, como lo hacen los niños. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.

No está solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”

Autora: Marianne Williamson

Un agradecimiento especial a mi amigo y colega Eduardo Infante por regalarme a través de sus enseñanzas este poema tan bellísimo, que nos permite reconocer esos miedos que nos limitan para brillar en la vida.

asustado, temeroso

Erase una vez, un General que dirigía a un ejército para invadir a un país vecino. La suerte de quien ganaría la guerra era todavía incierta, cuando el General se vio separado de su ejército y obligado a refugiarse en ese país vecino. Tratando de escapar de los soldados enemigos, se fue a una tienda donde le dijo al tendero que lo escondiese en un lugar seguro. El tendero accedió a ayudar al General y lo escondió en una pequeña bodega ubicada debajo de la tienda.

Unas horas más tarde, los soldados enemigos, fueron en busca del General, y mientras buscaban por toda la ciudad, finalmente llegaron a aquella pequeña tienda. Ahora, esto pone al tendero en una posición bastante interesante. El pudo haber dicho a los soldados que el General estaba escondido allí y ellos podrían haberle arrestado inmediatamente. Sin embargo, el destino final de la guerra aún no se había decidido, y si el ejército del General finalmente ganaba la guerra, sin duda regresarían a vengarse de él.

El tendero decidió no decir nada sobre el General y los soldados procedieron a buscar en la tienda. En el sótano, el General podía escuchar el sonido de los soldados acechándole y su corazón latía cada vez más rápido y más rápido, ya que temía por su vida.

Pero, finalmente, los soldados abandonaron su búsqueda y se marcharon. El general ahora podía salir y sentirse seguro. Poco después, el ejército del General entró en la ciudad y se hizo evidente que el tendero había tomado la decisión correcta, porque el ejército del General estaba ahora claramente en una posición que les permitiría ganar la guerra.

El tendero fue honrado por el General quien reconoció su valiente acto y desde ese día, a menudo conversaban. Un día, el tendero le preguntó al General: “¿Cómo se sintió cuando estaba abajo, en el sótano escondido, preguntándose si los soldados enemigos le encontrarían a usted?”

De repente, el estado de ánimo del General cambió completamente y le gritó “¿Cómo te atreves a hacer esa pregunta al General del ejército victorioso?” Y ordenó a sus soldados que tomaran al dueño de la tienda, lo llevasen hacia el campo de tiro y lo preparasen para ser ejecutado por su impertinencia.

El tendero fue colocado de pie contra la pared y le pusieron un paño alrededor de sus ojos. El General ordenó a los soldados que se pusiesen en posición y listos con sus armas. Esperó unos momentos y luego se acercó al tendero quien estaba con los ojos vendados. Le quitó la venda y le dijo: Espero haber respondido a tu pregunta. “Ahora ya sabes cómo me sentí.”

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En algunas ocasiones, observar, escuchar, leer los aprendizajes de otros, nos ayuda a tomar conciencia de ciertas cosas. Sin embargo, hay cierto tipo de vivencias que por mucho que te las cuenten, las veas o leas, no las aprenderás o comprenderás a menos que tú las vivas o experimentes.

Sin duda, el aprendizaje experiencial es una de las mejores formas para crecer en tu espiral de aprendizaje. Es sólo cuando realmente experimentamos los poderosos efectos que puede tener una vivencia, que realmente comienzas a comprender como se van hilando e integrando los aprendizajes en tu vida.