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Laura Choriego

Vive con intensidad tu HOY

Vivir el momento – Living in the moment. Una de las bellas melodías que interpreta Jason Mraz.

El mensaje totalmente retador: Te invita a pensar en términos del aquí, del HOY, del ahora, del instante justo en el que estás.

Yo lo interpreto como la gratitud que en tu HOY puedes dar por lo que fue, sin quedarse anclado en ese pasado. Por supuesto… he allí el desafío. Que esas memorias de momentos pasados puedan atesorarse con aprecio. Que esas otras memorias que no te dejan avanzar, vale la pena que HOY las consideres soltar: imagínales como globos de helio de muchísimos colores que se van volando a través de la inmensidad del cielo…

Viviendo nuestro HOY, con paz en nuestra mente, corazón, alma y donde quiera que estemos, sentirnos presentes, sabiendo estar, viviendo el momento…

Y el futuro… pensado desde el HOY, lleno de muchas posibilidades… sueños, anhelos, cosas por lograr y por alcanzar.

La letra es bellísima… pero más aún, es el reto de hacer de cada palabra momentos inolvidables vividos en el HOY.

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LIVING IN THE MOMENT | VIVIENDO EL MOMENTO (Letra traducida al español)

Si esta vida es un acto
Por qué ponemos todas estas trampas
Los colocamos justo en nuestro camino
Cuando sólo queremos ser libres
No voy a perder mis días
Inventando todo tipo de cosas
Para preocuparme acerca de algunas cosas
Que no me pasarán

Así que simplemente dejo de lado lo que yo sé que no sé
Y sé que sólo voy a hacer esto
Viviendo en el momento
Viviendo nuestra vida
Fácil y poco tormentoso
Con paz en mi mente
Tengo paz en mi corazón
Tienes paz en mi alma
Donde quiera que voy, estoy en casa
Vivir en el momento

Me estoy soltando el gancho de que he hecho
Dejé mi pasado ir
Y ahora estoy disfrutando más
Estoy dejando ir los pensamientos
Que no me hacen fuerte
Y creo que este camino puede ser el mismo para todos
Y si me duermo yo sé que tú siempre me recordarás

Vivir en el momento
Vivir mi vida
Fácil y poco tormentoso
Con paz en mi mente
Tengo paz en mi corazón
Tienes paz en mi alma
Donde quiera que vaya, vamos, yo ya estoy en casa

No puedo caminar por la vida mirando hacia atrás
He intentado he intentado más de una vez asegurarme
Y se me negó el futuro que había estado buscando
Me volví y no busqué más

Viviendo en el momento
Viviendo mi vida
Fácil y poco tormentoso
Con paz en mi mente
Tengo paz en mi corazón
Tengo paz en mi alma
Donde quiera que vaya, yo ya estoy en casa
Estoy viviendo en el momento Estoy viviendo mi vida
Sólo tomándolo fácil
Con paz en mi mente
Tengo paz en mi corazón
Tengo paz en mi alma.

Amor es un regalo de vida

Publicado: febrero 11, 2014 en VALORES QUE NOS UNEN
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Este es un precioso cortometraje que al verle me hizo reflexionar sobre como surge este valor que nos une: el AMOR.
Surge entre seres que aparentemente son tan distintos, más tienen puntos de coincidencia.
No tiene relación tanto con aspectos físicos sino más bien con conexiones que vinculan nuestro sentir.
Es una danza entre el DAR y el RECIBIR.
Y como lo muestra esta pequeña y maravillosa historia… cuando se ama con todo tu ser, estas dispuesto a darlo todo, hasta tu energía (vida) por ese ser especial…
Laura Choriego

Valores que nos unen

Que poderoso es sentir que el amor es un regalo de vida.  Un regalo que trasciende días, meses, años… la eternidad misma. Amor a nuestra familia, amigos,  trabajo, profesión, colegas, país, humanidad, el universo, nuestro Dios. Que bendición es realmente saber el significado no por su concepto… sino por haberle vivido y sentido.
Que el trabajo y las ocupaciones, no nos aparten de las cosas que realmente importan en la vida.

EL BUSCADOR

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un BUSCADOR…
Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

EL BUSCADOR0
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días 

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas 

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

EL BUSCADOR2
El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-No, por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?
El anciano sonrió y dijo:
– Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.
A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso…¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?
¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…?
¿Y la boda de los amigos?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento.

EL BUSCADOR1

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.

Autor: Desconocido

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Es tiempo de disfrutar cada detalle, cada travesía, cada momento vivido.

¡Es tiempo de hacer que cada instante cuente!